Sensaciones en altura: Iliniza norte. Sensations in altitude: North Iliniza

La mochila, algo pesada, no me impide ascender al ritmo habitual a pesar de los 4100 m de altura. En algo se tiene que notar que llevo viviendo 5 meses en Quito, a unos 2900 m. Atravieso el bosque encantado, un bosque de yagual (Polilepys incana), uno de los árboles que crecen a más altura del mundo. Estos bosques me fascinan, crecen con facilidad por encima de los 4000 m de altura y sus troncos retorcidos y cubiertos de musgo crean un ambiente mágico. Más allá del bosque los diferentes senderos se unifican en uno solo que lleva al refugio Nuevos Horizontes, situado en las faldas de los Ilinizas. Ya a 4500 m el ritmo se hace más lento. La mochila no pesa y las piernas responden bien pero empiezo a notar los efectos de la altura. Cojo un ritmo constante y más pausado, pero me parece lento. No es así, voy al mismo ritmo que mis compañeros del Club Andinismo Universidad Central. Pero me peleo mentalmente con esta barrera que es la altura y que es completamente imposible de franquear, es una sensación bien extraña.

Valentí ascendiendo al refugio de los Ilinizas. Reserva Ecológica los Ilinizas. El Chaupi (Cotopaxi, Ecuador). Man climbing to Ilinizas Refuge. Ilinizas Ecological Reserve. El Chaupi (Cotopaxi, Ecuador)
Ascendiendo al refugio de los Ilinizas y peleándome con la altura. Reserva Ecológica los Ilinizas. El Chaupi (Cotopaxi, Ecuador). Man climbing to Ilinizas Refuge. Ilinizas Ecological Reserve. El Chaupi (Cotopaxi, Ecuador)

Los Ilinizas son dos montañas gemelas situadas en la cordillera Occidental de los Andes entre las provincias ecuatorianas de Pichincha y Cotopaxi. El Iliniza sur, con 5263 m, es extraordinariamente diferente de su hermano, el Iliniza norte, con 5126 m. A pesar de la pequeña diferencia de altura el sur es una cima con un glaciar y su ascensión transcurre por pendientes de entre 30 y 65º de nieve y hielo. El norte, en cambio, es una cima rocosa que en principio sólo requiere estar habituado a caminar y trepar por la roca, aunque las condiciones pueden ser muy cambiantes por la presencia de nieve y hielo.

5:15 de la mañana, da algo de pereza salir del saco. Es habitual tener dificultades para dormir bien a esta altura, pero por suerte esta noche en el refugio no ha sido así. Después de desayunar me dirijo, a un ritmo apropiado pero que de nuevo me parece lento, al collado que separa los dos Ilinizas.  La vista desde aquí es espectacular: Cotopaxi, Antisana y Cayambe emergen del mar de nubes y me proporcionan unos espléndidos instantes fotográficos. Al lado contrario la humedad del océano Pacífico que lucha por escalar los Ilinizas y que siempre se decanta por el sur.

 Amanecer en el collado de los Ilinizas. Al fondo el Cotopaxi (derecha) y el Antisana (izquierda). Reserva Ecológica   los Ilinizas. El Chaupi (Cotopaxi, Ecuador). Dawn at Ilinizas pass. On the background Cotopaxi volcano (right) and   Antisana volcano (left). Ilinizas Ecological Reserve. El Chaupi (Cotopaxi, Ecuador)
Amanecer en el collado de los Ilinizas. Al fondo el Cotopaxi (derecha) y el Antisana (izquierda). Reserva Ecológica los Ilinizas. El Chaupi (Cotopaxi, Ecuador). Dawn at Ilinizas pass. On the background Cotopaxi volcano (right) and Antisana volcano (left). Ilinizas Ecological Reserve. El Chaupi (Cotopaxi, Ecuador)

Después de un rato de ascensión, ya en la arista del Iliniza norte, sigo manteniendo el ritmo apropiado a mis sensaciones con la altura: un ligerísimo mareo, algo de malestar en el estómago y, por supuesto, la imposibilidad de ir más rápido. Más arriba algunos pasos en roca hacen entretenida la ascensión y soy consciente de que los reflejos no son los mismos que en mis Pirineos queridos, 2 o 3000 m más abajo, y que tengo que evitar los pasos largos y explosivos. Mónica, en cambio, con sólo un año de experiencia en montaña, viene detrás sin ningún problema con la altura: su genética le ha proporcionado esta facilidad para aclimatar, de la misma manera que hay personas que no pueden pasar un sólo dia en altura. Quizás ni tan sólo se pelea con ello.

Moni ascendiendo al refugio de los Ilinizas. Reserva Ecológica los Ilinizas. El Chaupi (Cotopaxi, Ecuador). Woman climbing to Ilinizas Refuge. Ilinizas Ecological Reserve. El Chaupi (Cotopaxi, Ecuador)
Moni ascendiendo al refugio de los Ilinizas sin pelearse con la altura. Reserva Ecológica los Ilinizas. El Chaupi (Cotopaxi, Ecuador). Woman climbing to Ilinizas Refuge. Ilinizas Ecological Reserve. El Chaupi (Cotopaxi, Ecuador).

Ya a 5000 m, con las nubes a los pies y el Cotopaxi enfrente, ascendiendo pasito a pasito, me siento infinitamente pequeño y con el ego prácticamente disuelto. No es sólo la inmensidad del paisaje, si no esta barrera que es la altura contra la que no se puede luchar: la única opción es aceptarla.

2 comentarios

  1. Es genial como lo describes, yo sentía lo mismo, en el iliniza norte es lo mas alto que eh estado en toda mi vida, fue genial! pero no estoy acostumbrado a escalar montañas, mientras subia a veces sentía que me desvanecía, la verdad me asusto mucho esa experiencia, ya en el refugio me dolía la cabeza, pero sabia que era una oportunidad única, así que decidí seguir subiendo, la verdad no me arrepiento de nada fue genial!! … saludos amigo!! , a y otra cosa, soy de ecuatoriano, de la sierra, pero a mi no me consta lo de la genética jajaja

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